El paisaje
de Celendín ha cambiado muchísimo con el devenir del tiempo.
Hace diez mil años tenía un clima tropical y estaba cubierto
de bosques de grandes árboles y abundante vegetación, como
lo estuvo por un período de treinta millones de años. En estos
bosques vivía una especie de perezoso gigante, denominada Megatheriidae.
Era herbívoro, pesaba hasta cuatro toneladas y se movilizaba en cuatro
patas, pero alcanzaba los tres metros y medio de altura cuando se paraba
en dos patas apoyado en su poderosa cola, para alcanzar el follaje de los
árboles. Compartió su habitat con mastodontes, paleollarias
(ancestros de los camélidos sudamericanos), tigres "dientes
de sable", cérvidos y roedores. Hasta la fecha no se sabe a
ciencia cierta si tuvo contacto con seres humanos.
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Los restos, relativamente bien conservados del Megatheriidae, fueron encontrados
en la cueva de Santa Rosa, en la periferia de la ciudad de Celendín,
por el propietario del terreno, Sr. Wálter Vera, mientras se encontraba
haciendo labores agrícolas y fueron estudiados preliminarmente
por el paleontólogo galo Francois Pujos, quien señala que
este animal presenta un nuevo eslabón filogenético que ayudará
a comprender la historia de los perezosos gigantes que poblaron América
durante más de treinta millones de años. Su estudio anatómico
puede dar nuevas informaciones sobre la anatomía funcional de los
grandes mamíferos, ya que es diferente a los otros dos hallados
en América del Sur.
El esqueleto del Megatheriidae se encuentra en el Museo de la Nación
en la ciudad de Lima para su estudio y preservación; sin embargo,
los celendinos esperan que vuelva a Celendín para ser exhibido
en un museo local.
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